Duendes

Mi pecho se aquieta,
se duerme cansado,
Y al cielo se eleva en vuelo soñado,
Entre las estrellas como imaginado,
Hay un paraíso de duendes pintado.
 
 
Me tiendes tu mano,
con ellos me llevas,
Cantamos, jugamos, nos enamoramos,
Los duendes no celan,
si aman no pecan,
Sus besos son mieles por naturaleza.
 
 
Reímos, saltamos haciendo piruetas,
Felices gozamos
de tanta belleza,
¡despierto! Que pena,
mis duendes se han ido,
pero el que yo amaba
se quedó conmigo.
Diluz

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