La noche de las hadas



Va cayendo lentamente la tarde y el sol indolente,
lanza sus débiles rayos a través de los árboles del bosque,
dando un color rojizo a las hojas que se mecen al compás del viento.
La noche tímidamente empieza a hacer su aparición
y el encargado de encender las estrellas
ha empezado ya con su cotidiano trabajo.
Toma una nube en la mano
y con ella les va
sacando brillo una por una.
Las quiere. Las mima.

Y ellas con un guiño
le agradecen su esmero.
¡Son tan coquetas!
Mientras, allá abajo,
en aquel claro del bosque,
la luna ilumina al viejo árbol
que extiende perezosamente sus ramas,
mientras abre la boca en un bostezo,
para a continuación exhalar un suspiro.
Es noche de luna llena.
Noche de ritual.
Noche de ceremonias.
Noche de hadas. .
Se acerca el momento.
La noche se llena de suaves sonidos
que acarician el alma.
Todo es paz. Todo es calma.
Rumor suave de alas se oyen en el aire.
Pequeñas luces van bajando.
Distintos colores que van iluminando
el claro del bosque y toman forma humana.
La última en llegar, la que trae el color verde,
verde como el mar.
El viejo árbol bosteza.
Paz.
Calma.
Es la noche de las hadas.

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